Nacimientos a la Eternidad

Ha partido al encuentro con el señor nuestro amigo del Equipo No. 2 de Ibagué, Victor Manuel Castillo. Los Equipos de Nuestra Señora Región Tolima Grande Expresan las condolencias y acompaña en éstos momentos dificiles a su Esposa Maria Avila. Maria y Victor Manuel conformaron una pareja muy querida por todos los equipistas del Presector Ibagué. Invitamos a todos los Equipistas a su acompañamiento en la Oración por su eterno descanso. Que el Todopoderoso lo Tenga en su Gloria.

Señor, he llegado tan lejos como soy capaz.  Sé que debo atravesar las tinieblas de la muerte antes de llegar a Ti. Pero eso no es más que una sombra, un efímero oscurecimiento de la naturaleza: pues Tú, por tus méritos y tu pasión, quebraste las mandíbulas de la muerte. Por eso, Señor, recibe mi alma y ten piedad de mí.

La muerte ha liberado a Victor Manuel de su esclavitud material. Ha dejado su frágil mansión material y se ha marchado de esta vida para vivir en adelante en el reino del Espíritu. Su obra terrenal está hecha y ha dejado su carga. Del estrépito y el polvo de la batalla de la vida, ha pasado al mundo inmortal de paz y descanso donde la luz no se apaga y la felicidad nunca acaba. Nuestro amado ha muerto en el cuerpo para vivir en el Espíritu una vida superior y más noble de lo que nuestro pensamiento pueda medir y nuestra mente imaginar. Que descanse en paz y en eterna alegría contigo Señor.

Unámonos en la oración por el eterno descanso del alma de nuestros amigos y equipistas EFRAIN RENDON y LEONIDAS HORTA, quienes partieron al encuentro del señor los dias 15 y 17 de febrero respectivamente .


Dios recoja las buenas obras de Efraín y Leonidas y les permita disfrutar del baquete celestial.
 
"Hagamos de nuestra casa una Iglesia" 

" Sólo os pido que dondequiera que estéis, os acordéis de mí ante el altar del Señor" Santa Mónica

 

ORACIÓN

¡Oh Jesús, único consuelo en las horas eternas del dolor, único consuelo sostén en el vacío inmenso que la muerte causa entre los seres queridos! Tú, Señor, a quién los cielos, la tierra y los hombres vieron llorar en días tristísimos; Tú, Señor, que has llorado a impulsos del más tierno de los cariños sobre el sepulcro de un amigo predilecto; Tú, ¡oh Jesús! que te compadeciste del luto de un hogar deshecho y de corazones que en él gemían sin consuelo; Tú, Padre amantísimo, compadécete también de nuestras lágrimas. Míralas, Señor, cómo sangre del alma dolorida, por la perdida de aquel que fue deudo queridísimo, amigo fiel, cristiano fervoroso. ¡Míralas, Señor, como tributo sentido que te ofrecemos por su alma, para que la purifiques en tu sangre preciosísima y la lleves cuanto antes al cielo, si aún no te goza en él! ¡Míralas, Señor, para que nos des fortaleza, paciencia, conformidad con tu divino querer en esta tremenda prueba que tortura el alma! ¡Míralas, oh dulce, oh pidadosísimo Jesús! y por ellas concédenos que los que aquí en la tierra hemos vivido atados con los fortísimos lazos de cariño, y ahora lloramos la ausencia momentánea del ser querido, nos reunamos de nuevo junto a Ti en el Cielo, para vivir eternamente unidos en tu Corazón. Amén.

"Aunque Dios nos lo quite todo, nunca nos dejará sin El, mientras no lo queramos. Pero hay más; nuestras pérdidas y separaciones no son más que por breve plazo."
San Francisco de Sales